Aprender a trabajar

 

La tendencia histórica del capitalismo siempre ha sido la misma: en vez de dotar de oportunidades a los más desfavorecidos y promover una educación enfocada a mejorar la calidad y la formación de quienes más lo necesitan, se enfoca solamente en que la clase media y pudiente siga pudiendo trabajar y producir lo mismo, generación tras generación. Esto lo único que consigue es generar un círculo vicioso: las clases más desfavorecidas van a seguir necesitando formación y oportunidades, mientras que los de clase más alta van a gozar de todos los privilegios posibles, generando a su vez más empleo pero solamente enfocado a personas de su condición social... y los de clase social menos favorecida no van a poder aspirar a nada más por falta de oportunidades.

Como recomienda el texto, desde el sistema educativo deberían impulsarse programas enfocados a la mejora de estudios y de formación para esas clases sociales trabajadoras para, al menos, hacerles ver que tiene más opciones más allá de lo que han estado acostumbrados a ver: que está muy bien que el hijo quiera continuar con el trabajo del padre, pero está igualmente bien que quiera ir más allá y dedicarse a lo que él desee sin estar condicionado por la precaria economía familiar.

En el grupo apoyamos totalmente esta visión, y la relacionamos con personas de nuestro entorno que, por una u otra razón, no han podido optar por estudiar la carrera que han querido o, inclusive, que no han podido ni tan siquiera ingresar a la universidad por falta de recursos. Algunos hasta el punto de no sentirse "dignos" de optar a estudios superiores porque "en su familia nadie ha ido a la universidad". Esta visión acaba siendo un lastre para las aspiraciones de muchos jóvenes, y estamos convencidos de que, con una política educativa enfocada correctamente, muchas de estas situaciones se reducirían considerablemente. 

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